domingo, 9 de enero de 2011

UN MEDICAMENTO QUE RESTABLECE EL SISTEMA INMUNOLÓGICO ENVEJECIDO


COMENTARIO:
Un equipo de investigadores de la Universidad de California en San Francisco (UCSF) ha descubierto que una medicación ya existente puede restaurar elementos claves del sistema inmunológico, cuyo desequilibrio provoca el declive continuo de la inmunidad y de la salud a medida que envejecemos.
Según publica la UCSF en un
comunicado, el medicamento que causa este efecto es la llamada lenalidomida, un derivado de la talidomida que apareció en 2004, y que se emplea para tratar el mieloma múltiple o la lepra.
Los investigadores señalan que dosis extremadamente bajas de lenalidomida pueden estimular las “fábricas” de proteínas de las células del sistema inmune, cuya producción se reduce durante el envejecimiento, así como reequilibrar los niveles de diversas
citocinas claves (las citocinas son proteínas del sistema inmune que pueden tanto atacar a virus y bacterias como causar inflamaciones que propicien un declive general en la salud).
De esta manera, la lenalidomida serviría para revertir el declive inmunológico derivado del envejecimiento o envejecimiento del sistema inmunológico o inmunosenescencia, afirman los científicos.

LA ESTIMULACIÓN ELÉCTRICA DEL CEREBRO MEJORA LAS CAPACIDADES MATEMÁTICAS



COMENTARIO
La aplicación de corrientes eléctricas leves en el cerebro puede aumentar las capacidades matemáticas humanas por un periodo de seis meses, revela un estudio realizado por neurocientíficos de la Universidad de Oxford, en el Reino Unido.
Según publica dicha universidad en un
comunicado, la presente investigación ha demostrado por primera vez que la estimulación eléctrica puede tener este efecto en la mente.
El estudio fue realizado por
Cohen Kadosh y sus colaboradores, de la Universidad de Oxford.
Kadosh es un neurocientífico especializado en el análisis de las estructuras cognitivas y los mecanismos neuronales que posibilitan ciertas capacidades humanas, como la percepción, el aprendizaje o la manipulación de información sobre números y magnitudes.
Investigaciones previas de Kadosh y su equipo habían demostrado que podía provocarse, mediante estimulación cerebral, un trastorno provisional en la capacidad para procesar problemas matemáticos conocido como discalculia o acalculia.
En el último estudio realizado por los científicos, en el que participaron 15 voluntarios estudiantes, de edades comprendidas entre los 20 y los 21 años, se ha demostrado que dicha estimulación puede provocar también justo el efecto contrario.

domingo, 2 de enero de 2011

EL AMOR, LA OSCURIDAD Y LA FURIA


Y es tu aliento, amor, el viento interminable que me quema, el triunfo y la derrota, y, en la noche, el álgido mensaje de tu hoguera; y no aparto mi boca de su alcance, no por la herida que me sube hasta las sienes ni el horno en que transforma mi cabeza, sino por esa batalla sin luces que martillea en los huesos y me contorsiona el alma; quiero sentir sin perdones el calor del bien dotado refugio de tu pecho, donde la armonía se ha centrado en formas diminutas, donde el sol, centelleante, no ha alcanzado las cúpulas gloriosas; amo tus pies, tus manos  y tu pelo porque abarcan todas las constelaciones; amo el movimiento imperceptible de tu cuerpo porque tiene el ritmo melodioso de los héroes, y amo tus lágrimas sobre todo porque son, amor, un poco de tu cuerpo que se pierde;… te amo en todos tus principios, en todos tus extremos; amo la forma caprichosa con que el destino te enmarcó en el tiempo; amo la mente diáfana que quiso concretarse en como eres; y amo al sol, la luna y las estrellas porque en sueños giran en torno de tu frente;… amor mío, la luz nos funde en el crisol eterno derramando hermosura por sus bordes, y mientras el mundo se hostiga y atormenta, nosotros amasamos el pan de cada día; no importan huracanes ni rumbos ni galernas, nuestro navío es el puente inmenso entre las olas, capaz contra la muerte al cruce de su estela; te amo en la grandeza de mi escasa fuerza, sin nombres de deidades, sin nombres de potencias, te amo, oh, flor mía, porque me guardas en los profundo de tus pétalos; … y aunque se rompa este prisma y nos acechen las furias, recuerda  que también el sol se nubla y llora tras las nubes, y sus lágrimas, vírgenes, transforman cardos en brotes de azucenas.